Día 17 de junio de 2014, en el Museo Benaki de Atenas, el que se encuentra en la calle Pireos, nos vimos todos reunidos y llamados ante la visita del señor Jorge Bucay a presentar su libro que se ha traducido y publicado recientemente en griego.
Llegué media hora tarde por estúpidas complicaciones que siempre suceden cuando menos deben ocurrir. Pensé: será en una sala de conferencias, sin demasiada gente, siguiendo el horario griego empezarán tarde así que para qué preocuparse.
Ni que de que un profeta se tratara el patio-entrada interior del museo estaba llena de gente, demasiada gente y más para alguien, no fui la única, que no se esperaba tantas personas.
Ahí había gente de todas las edades, estilos, caracteres, intereses. Era gente que por alguna u otra razón habían ido hasta ese museo a escuchar a Bucay.
Más que una presentación de su libro, del cual no habló en ningún momento - solo al final explicó cómo surgió la inspiración de escribirlo - fue una especie de discurso "de autoayuda". No sorprende al pensar la forma y la tarea de Bucay, por un lado muy agradable y cierto, por el otro con una pizca de sentimiento profético. Puede gustar mucho o dejar un sabor amargo e incómodo en la boca y en el corazón.
Es precioso sentirse inundada por sus palabras y su forma de decir las cosas, el habla, la labia es algo que no se suele apreciar pero que en estos casos se debe reconocer el valor. No sólo le escuchaba a él sino lo hacía todo repetido por la traducción instantánea que se realizaba en ese momento.
La palabra que menos me gustó escuchar de su discurso fue "crisis", la consideré demasiado banal para una persona de la que se esperan y se escuchan opiniones realmente maduras. No considero que tuviese demasiado sentido mencionarla ya que está en la rutina ya de cada griego y griega. Todo lo que dijo, al mencionar la crisis, se quedó algo empobrecido de importancia, fue como ponerle uno de los límites de los que nos habló que hay que superar para evolucionar.
Hablando de apoyo entre nosotros, de superación de límites, de la sociedad del consumo que ya no vale para, la idea de ser y luego crear, por lo menos a mí, me introdujo en una especie de burbuja de reflexión y apertura de mente que, recordándonos que existía una crisis, la explotaba mientras hablaba cuan orador haría.
Buen humor, buenas palabras y buenas enseñanzas.
Algunas resumidas, las que recuerdo, aquí:
- Vivimos en una sociedad de consumo donde nos han enseñado y nos han introducido la idea de que tenemos que tener objetos materiales, para tenerlos hay que producirlos y luego, tras haberlos producido podemos ser alguien. Tenemos que darle la vuelta a tal mentira y darnos cuenta de que primero tenemos que SER alguien (ese alguien es tan solo quien nosotros deseamos ser superando los límites que no existen en realidad), después podemos y debemos producir y EXTERIORIZAR lo que hemos visto que somos y por último podemos ELEGIR qué objetos materiales realmente NECESITAMOS y no simplemente creemos que nos ayudan. Confundimos los objetos con fuentes de inspiración y creación de una personalidad y de un carácter. Tal "ayuda" simplemente nos hará débiles y frágiles al estar basándonos en simple materia externa a nosotros, sin fuerza ni riqueza.
- Hay varios caminos en la vida que los escogemos y decidimos seguirlos. La evolución se basa en poder encontrar un camino mejor y seguirlo. No hay que olvidar que para seguir un nuevo camino, que consideramos mejor, hay que aprender a dejar el anterior. No es algo negativo pero puede que no nos consideremos lo suficiente fuertes como para conseguirlo.
- Siempre hay alguien que necesita nuestro apoyo y siempre habrá alguien que nos quiera ayudar y apoyar. Por ello no tenemos que tener miedo en buscar y ofrecer ayuda.
- Tenemos que estar abiertos ante cualquier oportunidad de aprender algo. Podemos aprender siempre, tanto de los que saben más como de los que saben menos. Es inteligente escuchar y aprender del que sabe más, pero es de sabios el poder aprender y saber que se puede aprender del que sabe menos. Esto no nos tiene que confundir, tenemos siempre que poner en duda todo lo que nos dicen. No significa no escuchar, sino escuchar una opinión o información, poder ponérnosla como si fuera una chaqueta y controlar el poder adherirla a nuestro ser si vemos que es la adecuada para nosotros pero también el poder quitárnosla y no dejar que nos encierre.
Y para mí lo mejor de todo el discurso y con lo que realmente, admito, me emocioné:
- Amor. El amor existe cuando la simple existencia de la otra persona nos hace felices. Si sabemos que la otra persona existe y nos inunda de alegría tal idea ahí se esconde el amor.