flotar entregarse, sentir la piel que se excita ante la experiencia. puedes dejar de pensar, puedes dejar de estar y de ser, te conviertes en otra, en otra sustancia, en otra sensación. eres tú pero no eres tú, eres tú pero en un estado de intensidad que te abre las puertas de tu cuerpo, sientes y vives. cómo sonreír se vuelve cosa de fuerza y no solo placer. los sabores de la vida cambian cuando pruebas los platos que te trae la curiosidad. hay momentos que cristales empiezan a mirarte, observarte, sentirte con la mirada, tocarte con ella, ay, los labios, ese toque, ese roce.
un límite fino, tan fino como la piel, elástico como la misma. un límite entre el dolor y el placer, entre la fuerza y la calma, entre la presión y la caricia, contrastes excitantes que crean sed, provocan hambre y rugen. miradas, silencios, un silencio, concreto, con sonrisas cómplices, sin porqué pero con muchos qué. esa mirada curiosa, esa mirada hambrienta, paciente e insatisfecha, detalles.
una llama entre los dos, simple y discreta, pero tan "significante" porque es lo que hacen las miradas, significan las cosas, los objetos, los momentos.
igual que un toque, un juego, un roce, significa, una distancia que cambia de mayor a menor. como mayor tiempo se convierte en menor distancia... ¿cómo?
con miradas.
con llamas.
con roces.
con "más" roces que roces.
con las sonrisas.
y con esos ojos entrecerrados queriendo hablar, queriendo traspasar la mirada, la piel, el movimiento, los labios compañeros - distancia media.
y cómo ese cambio de distancia, ese cambio de energías acaban por cambiar los componentes internos de una misma persona, como los pensamientos del ahora se agarran, se aferran ya melancólicamente al ayer, al cerca, a la mirada. cómo unos respiros compartidos, unas muecas burladas, unos pasos traviesos cambian la concentración del ahora.
el ahora ya no es simple ahora, sino lleva cargado el ayer dulce y amargo que convierte el recuerdo en una picante provocante chispa fácil de encender.
me gustan y se las mira, venas y sonríe, sus brazos dulces como feroces.
comerse las miradas, besarse los mordiscos.
cuánta hambre me ha entrado de repente.