Schopenhauer lo decía: hay rosas sin espinas, pero no espinas sin rosas.
Demasiadas espinas para tan bonita rosa, digo yo.
Una sola luna ha pasado, felicidad ayer, tristeza hoy, ¿por qué?
Dudas, dudas y más dudas: ¿fue real? ¿fue igual para los dos?
Respuestas obvias pero no claras; real fue, distinto para los dos. Todos pueden ser el cielo, pero lo más probable es que sean el infierno.
Dudas y dudas.
Espero que esta bonita rosa haga crecer muchas espinas en mí, pero que se esfumen cuando la vuelva a encontrar, haciéndolas ligeras y fáciles de olvidar.