Porque la vida no termina si luchas,
porque no todo acaba con una crisis,
porque no tiene sentido temer,
recorrer las calles deambulando, sin sentido, sin origen, sin destino.
No es vida, no es fuerza, no es ser, no es existir.
El miedo, el mal de nuestras almas que sólo nos ayuda a morir, a desaparecer. Nos carcome, nos diluye, nos apaga y nos arroja contra el muro.
Ese muro através del cual puedo deslumbrar la iluminación de esos pocos. Esos pocos seres que caminan sin mirar atrás, sin mirar adelante, pero nunca ciegos, siempre escuchando, siempre atentos, pero sin mirar, sin buscar el fin, ni el principio.
Simplemente escuchan, oyen el flujo de la vida, del futuro que se acerca, del pasado que se aleja,
con lágrimas en los ojos, los sonidos se humedecen, se encierran en el corazón, pero la mente sigue escuchando.
No se apaga, no se esconde, avanza, acechante, preparada y lista para el barranco. Sabrá volar y si no sabe aprenderá durante la caída a planear, a aterrizar, nunca caerá sin saber cómo hacerlo o cómo no hacerlo. Errores, error de los errores pensar en el fin, en el fin que nos espera sin ninguna forma de salvación, si se acerca el final aprenderé a aplazarlo, aprenderé a darle otro fin a este fin que algunos piensan que nos espera.
¿Qué sentido tiene alarmarte? ¿Qué sentido tiene tener miedo? ¿Quién te persigue? ¿Qué no puedes cambiar? Todo está en tus manos, en tus capacidades, adáptate, cambia la mentalidad, aprovecha cualquier cambio para lo mejor. Busca de tus necesidades tus bases para continuar y avanzar. Que no te bloqueen los obstáculos, hazlos la pared de tu casa, la pared de tu camino, conviértelos en escombros para crear una nueva escultura.
Que la fealdad del provenir no te quite la belleza de tu mente, tu mente es más poderosa, más capaz, más ligera y colorida. Puede cambiar su entorno, puede mejorar los escombros, las paredes, cualquier obstáculo puede hacerlo suyo.
No hay miedo, no hay obstáculos, solo adornos, detalles que se añaden a tu vida, te acompañan y te encuentran, pero no, no te impiden, no sirven para eso, la vida no se para, nunca. ¿Cuándo se ha visto o se ha pensado una vida que para, que se pausa? Nunca. Ni siquiera después de la muerte acaba, seguimos nuestro camino, no hay pausas, no hay paradas.
Avanzar. Seguir adelante, pensar en los obstáculos y las paredes como nuevas posibilidades y oportunidades, cambios que te ayudarán en tus mundos.
Construye con materiales, no con facilidades, encuentra sustancia de la que sacar ciudades enteras, sin nada no sale nada, necesitas algo y ese algo no viene sin materia.
Aprende a moldear y podrás esculpir tu vida.