Caen mis dedos sobre mis huellas
una brisa los hace volar, aletear
ligeros, plumas ágiles y suaves
juguetean con el susurro del viento.
Diminutas gotas vuelan y se elevan
ondeando, navegando sobre los hilos de aire
brillantes estrellas sobre un pentagrama
afluentes nacientes de mis hojas.
Verde, verde, verde con olor a lluvia,
las lágrimas de mis dedos se revuelven
el viento las agita, baila con su delicadeza
revolotean al despegarse de mis yemas.
Fado en mi corazón, alegría en mis labios
mis ojos ciegos divisan mis manos
el aurora se escapa con la brisa melancólica
se marchitan, un remolino absorbiendo el rocío
guardando el pozo de mis lágrimas.