Ganas de odio. Victimistas del mundo. Abrid los ojos y mirad en los de los que están a vuestro lado. Cogiéndoos de la mano, sujetándoos. Para que no caigáis.
Sólo vuestro ombligo miráis y la garganta destrozáis de quién os susurra "tranquila", deseándo que veáis la belleza.
La de sus ojos al llorar, la de sus ojos al reir, la de sus ojos al imaginar, soñar que pensáis en ellos. Una sonrisa es el "tranquila".
Mirad. ¡Qué bonita la luz! El brillo de la sinceridad, de la realidad mortal.
De esa chispa llamada bondad. No todo aquel que dice "gracias" las siente.
Gracias, sentidas.